Hoy os voy a hablar de mis médicos, o sea, mis veterinarios. Ya sé que no os gusta ir al veterinario, ¿a quién le puede gustar que le pinchen, le tomen la temperatura —todos sabemos cómo se le hace eso a un gato— y lo miren por todas partes? A nadie. Si os gusta ir al veterinario a que os hagan eso, sois bastante raritos, perdonad que os lo diga.

Ya que nos tienen que hacer esas cosas, es esencial que el veterinario sea majo, cariñoso y tenga empatía con nosotros. Desde aquí un miau a todos los veterinarios majos ¡MIAUUUU…! 🙂 Mi recomendación es que si no conectáis con el veterinario, ni vosotros ni vuestro humano, que os vayáis a buscar otro. En serio. Los humanos a veces son un poco tontos y les da pereza cambiar de médico de cabecera; ya que nosotros somos mucho más listos que ellos, no caigamos en el mismo error. Si vuestro veterinario os da mal rollo, buscad otro. Hay veterinarios magníficos ahí fuera. 

En mi caso he tenido mucha suerte e intuición porque mis veterinarios son un amor. No es que vaya contento a verlos, porque sé que me van a meter un termómetro por… bueno, ya sabéis, pero me miman mucho y me tratan con mucho cariño. Se acuerdan de mi nombre aunque sólo vaya un par de veces al año a verlos y me siento muy seguro con ellos. Mis humanos también están muy contentos y eso también me tranquiliza. Tres instintos —aunque dos de ellos sean humanos— no se pueden equivocar ¿no?

Como ya os he contado, soy coruñés y cuando aparecí (fijaos en la primera foto, ¡era un pellejito!), mi pobre humana era muy novata en temas felinos y no conocía ningún veterinario. Ella también es mucho de instinto, así que se fue sola a echar un ojo a varias clínicas y volvió encantada después de hablar con Estefanía Pazos, de Vet+cotas (Coruña). Esa semana me llevó a conocerla y, efectivamente, me enamoré de Estefanía. ¡Qué chica más maja! Ella calculó mi edad, me pesó, me vacunó y me dio un montón de cosas para cachorros (¡comiiiiida…!). Me hizo un carnet y le dio mil recomendaciones a mi humana para cuando nos viniéramos a Madrid. ¡Un amor! Cada vez que vamos a Coruña vamos a visitarla, es un verdadero encanto. Está especializada en perros, pero sabe mucho de gatos, así que si estáis buscando un veterinario en Coruña, tenéis que ir a verla. Este verano volveré a ir a saludarla. ¡Miau, Estefanía!

Al llegar a Madrid, mi humana volvió a hacer lo mismo que en Coruña: visitar varios sitios. En el barrio en que vivimos hay un montón de clínicas veterinarias, pero no le gustó ninguna. Eran todas muy frías, muy pijas o muy poco atentas. Así que llamó a Estefanía a ver si nos podía ayudar. Ella le dio varios nombres y cuando llamó a la Clínica Veterinaria Salvatierra y vi su sonrisa, pensé ¡ya tenemos veterinario! Efectivamente, esa misma tarde fuimos a conocer a Jacobo Salvatierra y nos convencimos del todo. Enseguida empezó a hablar conmigo igual que hace mi humana, tratándome como alguien que importa, me contaba lo que me iba a hacer, me dejaba husmear en su fregadero (para eso hace falta mucha confianza) y me miraba con ojos de cariño. Pensé: «Este va a ser mi veterinario en Madrid, sin duda». Y así fue. Nos queda un poco lejos de casa, pero se puede aparcar muy bien en esa zona, así que no hay problema. Cuando cumplí 6 meses, Jacobo y su equipo me operaron: me pusieron el chip identificativo, me castraron —no me gusta hablar de ello, pero os aseguro que es lo mejor que podía haber hecho: estoy más tranquilo y mucho más feliz— y me vacunaron (aunque creo que eso fue otro día). Me tuve que quedar casi todo el día en la clínica y se portaron muy bien conmigo. Además, llamaron por teléfono a mi humana justo después de la operación para que se quedara tranquila. Pobriña, lo pasó peor ella que yo.

Cada vez que tenemos alguna duda llamamos a Jacobo (o a Estefanía si estamos por allí) y todos los años voy a que me hagan una revisión, me vacunen y, para qué negarlo, me digan lo guapo que estoy. 🙂

Humanos, si queréis a vuestros animales, buscad un buen veterinario, estaréis mejorando su calidad de vida (y la vuestra). 

Yo os recomiendo a Jacobo, en Madrid, y a Estefanía, en Coruña.  Un miau muy grande para ellos. ¡MIAUUU…!

FOTOS: mi humana. La primera de la izquierda me la hizo cuando aparecí, la de la derecha a los 3 meses y la de abajo fue la semana pasada, a los casi 4 años. ¿A que soy irresistible?

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