Hoy os voy a hablar de mis médicos, o sea, mis veterinarios. Ya sé que no os gusta ir al veterinario, ¿a quién le puede gustar que le pinchen, le tomen la temperatura —todos sabemos cómo se le hace eso a un gato— y lo miren por todas partes? A nadie. Si os gusta ir al veterinario a que os hagan eso, sois bastante raritos, perdonad que os lo diga. Seguir leyendo “Mis veterinarios son muy majos”